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Neuroeducación de Francisco Mora

Ya tenemos nueva lectura para el mes de junio. Esta vez le metemos mano a la neuroeducación y nos hace de guía en este viaje Francisco Mora. Puede que le hayas visto en algún congreso, yo he tenido el placer que verle ya 2 veces y solo con su charla me ha ayudado a empezar a comprender cómo aprendemos. 

Así que le tengo muchas ganas a este libro. Lo compré hace casi 1 año pero cosas de la vida aún no lo había empezado, y creo que no soy la única. Este club me está ayudando mucho a conoceros y a aprender más de educación. Me encantan las lecturas que estamos eligiendo, es nuestro pequeño itinerario formativo.

 
Para este 2020 me propuse 3 cosas:

  • Leer más
  • No decir, no me da la vida
  • Que fuera el año de Recursos para clase

Y dentro de la locura que está siendo, que ya antes de la pandemia parecía mi agenda un circo, parece que se va cumpliendo.

Me he propuesto leer cada día al menos 20 minutos. Llevo así 3 semanas. Se necesitan 66 días para que esto sea un hábito, pero ya voy rompiendo esquemas y creando nuevos. Y me he retado a leer un libro cada semana, ese es el gran objetivo. De momento lo estoy consiguiendo haciendo un poquito de trampa, estoy terminando libros que tenía a medias. Pero ya llevo 2 semanas 2 libros terminados.

Me habéis preguntado que cómo lo estoy consiguiendo. Pues por un lado en mi rutina matinal leo, o mientras desayuno o después antes de ponerme a trabajar. Y luego después de trabajar me pongo otro rato antes de cenar. Y sobre todo ayuda que como tengo los libros en Kindle me pongo la app en el móvil y en lugar de distraerme viendo instagram me pongo a leer. Es un rutina que estoy enseñando a mi cerebro y sé que con este libro aprenderé mejor cómo funciona y podré aplicármelo también.

Todo esto me ha ayudado a leer el libro de este mes y a comentar con nuestras lectoras que nos ha aportado Neuroeducación 🙂

Por aquí nuestro comentario:

Francisco Mora lleva por bandera su lema «no hay aprendizaje sin emoción». Para él la emoción y la curiosidad van de la mano y define ésta última como «lo que es diferente y sobresale en el entorno». ¿Qué es para ti como profe la curiosidad y cómo la promueves/te gustaría promoverla en clase?

Inma nos comenta que la clave en sus clases es «conectar con el día a día, con problemas reales y cómo lo que aprendemos nos ayuda». Estamos totalmente de acuerdo en que la motivación surge a la hora de que que probemos e experimentemos. «No solo nuestros estudiantes, sino también nosotrxs como docentes», afirma Sonia.

Ya lo dice Francisco Mora en otro de los capítulos «convertir algo soso en algo interesante» va de la mano con la actitud y el rol del profesor hasta el punto de que el autor defiende la idea del «profesor excelente».

Nuestras lectoras nos han hablado de si tuvieron algún profe excelente con las características que son descritas en el libro. Para Inma fue algún que otro profe de química, para Sonia algún que otro profe de inglés y de poesía inglesa. Todxs coincidimos en que eran excelentes porque tenían conocimientos de la materia pero sobre todo por la capacidad de transmitir y de hacer las clases dinámicas.

Esto nos lleva a la idea de que no todo es enseñar contenido. Sino que para aprender e interiorizar entran en juego muchísimos factores.

Ya nos explica Mora cómo funciona nuestro cerebro, las habilidades tradicionalmente vinculadas a «los dos hemisferios»,la importancia de las emociones y cómo todo ello debe caber en nuestra secuenciación de tareas y en cómo estructurar nuestras clases. Todo esto llevó a nuestras lectoras a reflexionar sobre el estilo de aprendizaje de cada alumno y las inteligencias múltiples.

María y Coral están de acuerdo en que «hay que potenciarlas todas ya que si no eso perjudicaría al niño. De hecho, yo el párrafo lo interpreto como que si «encasillamos» al niño dentro de una  inteligencia o estilo de aprendizaje, le estamos reduciendo sus posibilidades de encontrar su verdadero potencial.»

Otro factor que es mencionado en el libro es el espacio educativo y el auge de la «neuroarquitectura». Hemos reflexionado sobre  la importancia del espacio educativo y sobre cómo sugerimos en el club mejorar dichos espacios en las escuelas. Algunas de nuestras propuestas:

  • El aula es nuestro «lugar mágico, nuestro refugio». Debemos hacer de ellas un lugar acogedor y con luz.
  • Quizás no deberíamos exponernos a tantos carteles, tantos colores. Simplificar.
  • Hacer que el/la profe se sienta cómodo y disponga de lo necesario.
  • Crear espacios donde exista la oportunidad de movernos, de tener diferentes rincones o aplicar modalidades como «el flexible seating»

Otra de las cuestiones finales que Francisco Mora nos plantea en el libro es la idea de que haya neuroeducadores en los centros. Por aquí nuestras lectoras dan alguna que otra opinión diferente.

Coral: «Yo tengo opiniones encontradas. No me acaba de convencer el que un perfil así sea tomado como una figura de referencia en nuestra profesión. No sé si os habrá pasado a vosotros, pero en ciertas partes del libro tengo la sensación de que parece que todo tiene que tener una base científica o tiene que ser explicado mediante la ciencia y creo que cuando se habla de educación, de aprendizaje y de comportamientos humanos no siempre 1+1 son 2. Cada niño es un mundo y no hay ninguna fórmula efectiva que valga para todos. Creo que en educación se tienen que tener en cuenta muchas más variables que las que se explican a través de la ciencia. Un profesor sí tiene la capacidad de tenerlas en cuenta, detectar los problemas derivados de ellas y atajarlos; un neurocientífico creo que no.»

Sonia: «Me cuesta pensar en la existencia de un neuroeducador en cada centro, hay centros en los que no hay pedagogos o psicólogo, ya el hecho de crear un puesto así y hacer que funciones es un desafío. Pero ¿quién sabe? Lo que si creo conveniente es que los profes podamos formarnos más en este tema y así poder aplicar pequeñas técnicas💪🏻».

Inma:»Me encantaría que la administración diera el valor, atención y medios necesarios para que esta y otras propuestas lleguen a las aulas. Pero la revolución empieza desde abajo, clase a clase, no podemos quedarnos esperando a que desde arriba den el visto bueno.»

Inma ha dado en el clavo. Cambiar paso a paso, como nos gusta en este club. Seguir mejorando con cada lectura.

¿Te unes? Lectura para el próximo mes 🙂

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